Como dicen González, Jiménez y Fandos (2009)
en el aprendizaje autorregulado “se
define al sujeto que aprende como el que asume la responsabilidad y control del
propio aprendizaje”. (p.307)
La
“intencionalidad del trabajo colaborativo en el aula (virtual) puede
concretarse en el trabajo conjunto que realiza un grupo de individuos con el
fin de conseguir un objetivo común” donde “cada uno de los miembros de este grupo aporta e intercambia información y
participa activamente en la toma de decisiones y/o solución de problemas”.
Este
trabajo se asienta sobre cuatro pilares la comunicación que favorece la
interacción de los miembros del grupo, la organización que facilita la
distribución de los roles dentro del grupo, exposición o intercambio de
información y las ideas trabajadas como proceso de discusión, maduración y
creación. Y para cada proceso podemos utilizar diferentes herramientas
tecnológicas: correo electrónico, foros, chats, agenda, pizarra digital, etc. (Pp.
308-309)
Como tendencia a medio plazo según publica
el INTEF en el resumen del informe Horizon (2015) se espera:
El
aumento del uso de los enfoques de aprendizaje colaborativo…una metodología que
sostienen una construcción social del aprendizaje donde al alumno trabaja en
grupo, interactuando, solucionado problema reales… los alumnos se implican más en el aprendizaje mediante la
investigación, la narración digital y la producción… Los alumnos se vuelven productores y publicadores de recursos educativos.
(p.4)
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